¿Hasta qué hora se puede hacer ruido en casa?

Si alguna vez nuestros vecinos se han quejado del ruido que producimos en casa y no entendemos por qué, o por el contrario somos nosotros quienes no lo toleramos, lo ideal es que recurramos a las normativas establecidas por la comunidad y las leyes que existen en la actualidad. Debemos conocer cuáles son los tiempos a respetar, cuál es el riesgo si durante las horas de silencio realizamos trabajos de renovación, escuchamos música con mucho volumen o en cualquier caso generamos ruidos potencialmente molestos que nos puedan causar problemas.

¿Qué hacer con los ruidos comunes?

Actividades simples como usar una lavadora, aspirar, cortar el césped, jugar con los niños en el patio común, golpear alfombras o incluso tocar el piano y jugar con nuestra mascota: tienen un horario establecido cuando se vive en una comunidad.

Si bien es cierto que cada uno de nosotros podemos hacer en nuestra propia casa lo que queramos, hay que recordar que también debemos respetar a los demás y por lo tanto permitir que nuestros vecinos descansen.

Precisamente por esta razón, cada edificio en su reglamento establece los “tiempos de silencio”, espacios en los que se debe evitar hacer ruido, por tanto las actividades que hacen ruido deben posponerse a los tiempos en los que están permitidos.

Por lo general, los horarios para respetar el silencio son los de 8:00 a 13:00h y de 16:00 a 21:00h. En verano está permitido hacer ruido hasta un poco más tarde, específicamente hasta las 23:00 horas.

Los horarios para realizar fiestas o ruidos excesivos con música también tienen horarios limitados, basados en los reglamentos municipales. Si queremos oír música en nuestra casa podemos hacerlo desde las 08:00 hasta las 22:00h sin superar los 35 decibeles. Para las fiestas el ruido puede ser desde las 22:00 hasta las 08:00h sin que superemos los 30 decibeles.

¿Hasta qué hora se puede hacer ruido en casa?
¿Hasta qué hora se puede hacer ruido en casa?

Algunas excepciones

Estos son tiempos generales, pero cada comunidad establece sus propias reglas, por lo que los tiempos pueden variar, aunque generalmente la mayoría de los edificios respetan los tiempos mencionados anteriormente.

Tipos de períodos

Es la comunidad la que establece las reglas: los momentos en que no podemos realizar ningún tipo de ruido y aquellos en los que sí podemos.

  • Basado en los días de la semana: Por ejemplo, las horas de silencio los sábados, domingos o días festivos pueden ser diferentes a las de los días laborables: normalmente los fines de semana permiten hacer ruido solo un poco más tarde en la mañana (9:00), para que todos podamos descansar más.
  • Estacional: por ejemplo, prever que se respeten las diferentes épocas del año para el invierno y el verano. En invierno, es necesario que dejemos de hacer ruido mucho antes que en las tardes de verano, las cuales son más soleadas y productivas.

Realización de trabajos para particulares y obras públicas

Por supuesto, las distintas empresas que realizan trabajos de mantenimiento también deben respetar los tiempos de silencio: cada municipio establece los momentos en los que se les permite hacer ruido con máquinas, equipos y otros dispositivos de construcción.

Estos tiempos deben respetarse independientemente de que la empresa realice los trabajos para particulares u obras públicas. En el caso de obras caseras, nos regimos por las normas que establece cada edificio, pero también debemos tener presentes las normas de convivencia presentes en los estatutos y en las reglas internas de cada comunidad.

Estos documentos tienen validez en cada sede judicial, siempre que no contradigan la Ley. Por lo cual, nadie está exento a realizar obras fueras del horario establecido, a menos que tenga permiso por parte de la comunidad. Además, si utilizamos maquinaria, el horario permitido se reduce. En la mayoría de sitios solo se puede usar hasta las 20:00 horas.

Horarios generales

Los horarios en los que se pueden realizar estos trabajos suelen ser de 8:00 a 13:00 y de 16:00 a 20.00h. Si una empresa necesita realizar trabajos ruidosos más allá de estos horarios, debe obtener una autorización específica.

¿Hasta qué hora se puede hacer ruido en casa?
¿Qué ocurre si hacemos ruido en casa fuera de las horas legales?

Qué pasa si no cumplimos las reglas

Si una persona en la comunidad nos molesta de alguna manera con ruidos o actitudes de acoso, nosotros tenemos tres posibilidades de hacer valer nuestras razones:

  • Hablar de ello en una junta de vecinos para encontrar un punto de acuerdo.
  • Escribir una carta al presidente de la comunidad para solicitar su intervención.
  • Tomar acción legal en caso de no recibir respuestas.

Qué hacer y adónde ir

Es estos casos donde no obtenemos los resultados deseamos de forma pacífica, debemos recurrir a La Ley de la Propiedad Horizontal, la cual dice en su artículo 7 que el presidente puede prohibir actividades que generen mucho ruido por iniciativa propia, o si así lo pide la mayoría propietarios.

Si el vecino sigue sin acatar las normas, debemos buscar una prueba en contra para poderlo denunciar con la policía. Pero si esto tampoco funciona, entonces tendremos que tomar acciones legales y denunciarlo, dicha acción debe ser aprobada en una junta extraordinario por el presidente de la comunidad, sin embargo, no siempre es fácil establecer.

El procedimiento siempre empieza desde dentro: es muy importante hablar de ello antes que nada en la asamblea, para discutir y entender si es posible llegar a un acuerdo: establecer horarios más flexibles y respetarlos estrictamente.

Si este no es el caso, todo lo que tenemos que hacer es presentar una demanda formal contra el vecino. Por desgracia, el tiempo que tarda el sistema judicial puede ser muy largo y también bastante caro.

¿El ruido de nuestras mascotas también tiene límites?

En primer lugar, es necesario recordar que los animales no tienen un reloj, no saben que hay horarios, por lo que ladran cada vez que oyen ruido o ven algo extraño.

Una comunidad de vecinos que no soporta los ladridos del perro, tiene una sola oportunidad: demostrar que el perro realmente causa prejuicios más allá de la tolerancia normal. Es por eso que debemos proporcionar al juez pruebas rigurosas e indiscutibles de ello y documentar, incluso a través de profesionales (veterinarios privados o veterinarios públicos) la gravedad de la situación.

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