Préstamos

Préstamo personal o tarjeta de crédito: cuál sale más barato, con números

No compiten por el mismo trabajo. La tarjeta gana en pagos pequeños que devuelves a fin de mes; el préstamo gana en cuanto hay un importe que vas a devolver a plazos. Confundirlos es donde se pierde el dinero.

Préstamo personal y tarjeta de crédito no compiten por el mismo trabajo, y esa es la razón por la que la comparación se hace mal tan a menudo. La tarjeta está pensada para pagar y liquidar a fin de mes; el préstamo, para financiar un importe conocido a plazos. El problema aparece cuando la tarjeta se usa para lo segundo.

La diferencia, en euros

Los mismos 3.000 €, tres formas de devolverlos:

Cuota Tardas Pagas en total Intereses
Préstamo personal (TAE 9 %, 24 meses) 136,57 € 24 meses 3.278 € 278 €
Tarjeta fraccionada a 12 meses (TAE 20 %) 275,57 € 12 meses 3.307 € 307 €
Tarjeta revolving (TAE 20 %, cuota 90 €) 90 € 47 meses 4.229 € 1.229 €
Tarjeta revolving (TAE 24 %, cuota 90 €) 90 € 52 meses 4.637 € 1.637 €
Pago del extracto completo El importe 1 mes 3.000 € 0 €

Cinco filas que resumen todo el asunto:

  • Pagar el extracto entero no cuesta nada. Es el uso para el que la tarjeta está diseñada y en el que es imbatible.
  • Un fraccionamiento corto y cerrado es razonable: 307 € por doce meses no está lejos del préstamo.
  • La revolving es otra cosa. El tipo no es lo peor: lo peor es la cuota cómoda, que estira la devolución a cuatro años y multiplica los intereses por cuatro y medio.
  • El préstamo tiene fecha de fin. La revolving no, y si vuelves a disponer mientras devuelves, no la tendrá nunca.

Qué decide realmente la diferencia

No es el tipo de interés, aunque lo parezca. Es cuánto pagas cada mes en relación con lo que debes.

Una revolving al 20 % pagando 300 € mensuales se liquida en once meses y cuesta 281 €, prácticamente lo mismo que el préstamo. La misma revolving al mismo tipo pagando 90 € cuesta 1.229 €. El producto no ha cambiado; la cuota, sí.

Por eso la pregunta útil ante una oferta de tarjeta no es cuál es la TAE, sino: ¿en cuánto tiempo se amortiza el límite completo pagando la cuota mínima? Si la respuesta pasa de dos años, estás ante un producto de deuda a largo plazo disfrazado de comodidad. La mecánica completa está en cómo funcionan las tarjetas revolving.

Cuándo gana cada uno

Gana la tarjeta cuando:

  • Vas a pagar el extracto completo en el siguiente cargo. Crédito gratis y protección añadida en la compra.
  • El gasto es pequeño e imprevisible y montar un préstamo no compensa.
  • Necesitas el dinero hoy y no tienes nada más disponible. Es un uso de emergencia, no una estrategia.

Gana el préstamo cuando:

  • El importe es conocido y superior a unos 1.000 €.
  • Vas a tardar más de tres o cuatro meses en devolverlo.
  • Quieres saber la fecha exacta en la que dejarás de pagar.
  • Vas a pedir una hipoteca en los próximos meses (por lo que viene ahora).

El detalle de la CIRBE que casi nadie tiene en cuenta

Una tarjeta de crédito computa en la CIRBE por el límite concedido, no por lo que debes. Una tarjeta de 6.000 € que no has usado nunca resta capacidad de endeudamiento como si debieras esos 6.000 €. Un préstamo personal, en cambio, computa por el capital pendiente, que baja cada mes.

La consecuencia práctica: si vas a pedir una hipoteca, cancelar y cerrar las tarjetas que no usas mejora tu análisis más que amortizar un préstamo. Y cancelar no es dejar el saldo a cero: hay que pedir por escrito la baja del contrato y del límite. Cómo se consulta y se interpreta el informe está en la guía de la CIRBE.

Si ya arrastras saldo en la tarjeta

Convertirlo en un préstamo personal suele ser la decisión correcta: bajas el tipo entre diez y quince puntos y ganas una fecha de fin. Pero solo funciona con dos condiciones:

  1. Que canceles el saldo de verdad, no que lo traslades y dejes la tarjeta viva.
  2. Que cierres la disponibilidad después. Si vuelves a disponer, acabas con las dos deudas, que es exactamente el escenario que más se repite.

El procedimiento, con los números de cuánto se ahorra en cada tramo, está en convertir una revolving en préstamo personal. Y si la tarjeta lleva años y lo pagado supera con mucho lo dispuesto, antes de refinanciar conviene revisar si el contrato es reclamable: la reclamación por usura explica qué acredita el Supremo desde la STS 149/2020.

Si lo que necesitas es decidir entre los tres productos —préstamo, tarjeta y línea de crédito— la comparación conjunta está en préstamo, tarjeta o línea de crédito, y el panorama completo de las líneas, en su guía.

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